viernes, 3 de junio de 2011

Felicidad y poderío

Habiendo Montaigne vivido en la carestía y luego en la riqueza, en el despilfarro de lo que se carece y en la acumulación de lo que no se usa, hace finalmente la observación de que: "Cada cual está bien o mal según se sienta él. No es feliz aquel del que lo creemos sino el que lo cree de sí mismo. [...] El destino no nos causa ni bien ni daño alguno; solo nos ofrece la materia y la semilla que nuestra alma, causa y dueña única de su condición feliz o desventurada y más poderosa que él, modela y aplica como le place"*. Esto que observa el señor de Montainge lo ignora nuestro tiempo, acaso en la misma medida en que las almas que lo pueblan se han vuelto incapaces de ser "dueñas" de su condición, o "más poderosas" que el destino.


*Montaigne, M. de, Ensayos completos, cap. XIV (Cátedra, 2008).