miércoles, 16 de marzo de 2011

Sobre el pesimismo

Solemos llamar pesimista a quien nos hace ver una realidad que por desagradable nos rehusamos a admitir. Así ocurre frecuentemente con Schopenhauer, cuando leemos observaciones como la siguiente: "Pensando yo en señalar con un rasgo la magnitud del egoísmo a fin de expresar sin prolijidad la fuerza de esa potencia antimoral, y buscando así alguna hipérbole bien enfática, acerté finalmente con ésta: algunos hombres estarían en disposición de matar a otro, simplemente para untarse las botas con su grasa. Pero me quedaba el escrúpulo de si era realmente una hipérbole"*.

Arthur Schopenhauer, Sobre el fundamento de la moral (trad. Pilar López de Santa María).

viernes, 4 de marzo de 2011

Tergiversación moral de la razón

Nada más contrario a la razón que lo que Kant pretende fundamentar en ella, a saber: que «[…] lo que el hombre debe ser conforme a su destino (a saber, ajustarse a esa ley santa), también ha de poder llegar a serlo y, al no ser esto posible de modo natural gracias a sus propias fuerzas, entonces cabe la esperanza de conseguirlo mediante una divina colaboración exterior (cualquiera que sea ésta)» *. Pues en efecto, ¿no habría que señalar como racional justo lo inverso, esto es, que sólo en la medida en que el hombre puede llegar a ser algo puede considerarse que llegar a serlo sea su deber? ¡Y además así no haría falta ninguna colaboración sobrenatural y toda esperanza se cifraría en las propias fuerzas del hombre!

* Immanuel Kant, La contienda entre las facultades de filosofía y teología, Epílogo, II (IV).

Dignidad de la libertad

Observa Kant que "[...] quien puede mandar, aunque sea un humilde servidor de algún otro, se ufana de ser más importante que quien no manda sobre nadie, pero es libre" *. Acaso ello se deba a que el primero no es capaz de ser libre y la única dignidad a su alcance sea esa de que se ufana.

* Immanuel Kant, La contienda entre las facultades de filosofía y teología, Introducción.