"- No, no existe más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un
producto de mi fantasía y de las de aquellos de mis lectores que lean el relato que de tus
fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela o
de nivola, o como quieras llamarle. Ya sabes, pues, tu secreto […].
producto de mi fantasía y de las de aquellos de mis lectores que lean el relato que de tus
fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela o
de nivola, o como quieras llamarle. Ya sabes, pues, tu secreto […].
- No sea, mi querido don Miguel –añadió–, que sea usted, y no yo, el ente de ficción, el
que no existe en realidad, ni vivo, ni muerto… No sea que usted no pase de ser un pretexto
para que mi historia llegue al mundo".
Miguel de Unamuno, Niebla, capítulo XIII.