viernes, 4 de marzo de 2011

Tergiversación moral de la razón

Nada más contrario a la razón que lo que Kant pretende fundamentar en ella, a saber: que «[…] lo que el hombre debe ser conforme a su destino (a saber, ajustarse a esa ley santa), también ha de poder llegar a serlo y, al no ser esto posible de modo natural gracias a sus propias fuerzas, entonces cabe la esperanza de conseguirlo mediante una divina colaboración exterior (cualquiera que sea ésta)» *. Pues en efecto, ¿no habría que señalar como racional justo lo inverso, esto es, que sólo en la medida en que el hombre puede llegar a ser algo puede considerarse que llegar a serlo sea su deber? ¡Y además así no haría falta ninguna colaboración sobrenatural y toda esperanza se cifraría en las propias fuerzas del hombre!

* Immanuel Kant, La contienda entre las facultades de filosofía y teología, Epílogo, II (IV).